En atención alguno de
los temas que tuvimos oportunidad de tratar el pasado martes 18 de noviembre, quise
realizar una pequeña investigación respecto a cuál es el tratamiento que el
Reglamento de Organización y Funcionamiento de algunos centros andaluces
conceden a los Derechos y Deberes de nuestro alumnado.
En ese sentido, no cabe duda en que todos estaremos de
acuerdo si digo que todos los niños tienen derecho, o al menos deberían tener
derechos a ser protegidos en un ambiente escolar seguro en la medida, en que el
concepto de educación, entiende también la dignidad de quien es educado. Y para quien no se muestre del todo convencido, esta es sólo una pequeña muestra sobre algunos de los desafortunados casos de acoso escolar que tuvimos oportunidad de observar sólo este (ya casi terminado) 2014:
- Son cosas de crías.
- Son cosas de crías.
Recordemos también, que en 2013 fueron seis las víctimas fallecidas por causas relacionadas con el acoso escolar, e hilando un poco más fino, las estadísticas respecto al número de delitos cometidos en España por menores cuyas edades están comprendidas dentro de los ciclos de educación secundária es especialmente significativo. Algo que puede ser fácilmente explicado dado que el cerebro durante ciertas etapas de la adolescencia se muestra en un momento especialmente sensible a la influencia de su entorno, a la baja autoestima y a la ansiedad.
La adolescencia, como hemos visto en algunas asignaturas, es un duro camino para quien lo vive, repleto de cambios y confusiones que no hacen otra cosa más que incrementar el malestar propio que ya de por sí viven los adolescentes.
Es por ello que existe una explicación psicológica que explica por qué nuestros futuros alumnos sean más propensos en esta fase, a conductas más agresivas. Sin embargo, lo realmente preocupante para nosotros, como futuros docentes es que el comportamiento agresivo de nuestros alumnos pase a transformarse en violento y a la poca sensibilidad, dentro de este apartado de derechos y deberes de los alumnos, que se concede a algo que considero esencial.
El Dr. Dan Olweus inventor del término Bulling, llega a la conclusión de que este es un problema que ha de tratarse a varios niveles, a edades tempranas y centrado fundamentamente en trabajar las relaciones entre personas y la amistad. En una sociedad cada vez más aislacionista respecto al individuo, dónde la incapacidad para integración en las relaciones con los
demás está aumentando es asombroso que ni en la L.O.E. ni en ninguno de estos reglamentos que comentaba más arriba se concreten medias y medios más precisos y suficientes como para garantizar, que el quizás, sea uno de los derechos más importantes de todos, el derecho del alumno a definirse a sí mismo y la eudcación como clave de la aceptación de este mismo hecho, más allá de lo puramente gnóstico.
Hugo Gil

